
Ya es un año de que empecé este blog, y a penas puedo creer que haya sobrevivido a estos 12 meses. Aquí estoy, medio incompleta todavía, pero sin tantas piezas sueltas que ir recogiendo cada día. Espero poder seguir escribiendo. Tengo nuevas ideas y todavía mucho que contar, y espero que hablar de mi experiencia ayude a otros a sentir que no están solos. El sufrimiento compartido siempre es más llevadero. Este año de dolor y sufrimiento, de subidas y bajadas, decepciones, desengaños y desencuentros terminó. Y aunque ahora me siento mejor, creo que una parte de mí cambió para siempre, que jamás volveré a ser lo que era, y que todavía no termino de reconocer a esta nueva persona que surgió después de meses de una fase depresiva que se resistía a ceder. No, no sé quien soy, ni quien voy a terminar de ser... Supongo que así es
Así es Ale. Nunca terminamos de saber cuándo estamos bien o mal. Siempre que estamos mal esperamos que se acabe, y cuando estamos bien, la verdad es que secretamente pensamos en cuánto nos durará... pero nada es eterno
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